miércoles, 5 de diciembre de 2012

Paz interior

Cuando nos sentimos a gusto en el silencio, cuando podemos escuchar con calma, cuando observamos con atención, sin juzgar, simplemente recogiendo  información que se irá colocando, sin peso, en nuestro interior  hasta dar forma y definir un contenido, un criterio, que permita tomar una decisión... y pasar a la acción, estamos viviendo desde la Paz interior.

Cuando observando como nos sentimos nos damos cuenta que tenemos necesidad de ruido, de comunicación, de movimiento, de acción, pregúntate antes... ¿estoy agusto en el silencio? Si la respuesta es afirmativa adelante,  disfruta de las sensaciones del ruido, la comunicación, el movimiento.... etc..
Si la respuesta es negativa, respira... respira profundamente... tómate un tiempo... y en cuanto puedas entra en el silencio para que pueda aparecer ese contenido sin definir, sin criterio, que has dejado pasar dentro de ti sin prestarle atención, obsérvalo, no pienses, simplemente obsérvalo, acéptalo, aprende de él y déjalo ir.

Cuando en estos días,  por ejemplo,  alguien te recuerde algo que vió de ti hace tiempo, quizá de forma burlona y entre bromas,  si te afecta la situación, evita darle importancia, bromea tu también, ríete de ti mism@, pero más tarde cuando te sientas alterad@, con ganas de "no se que..."  Respira, respira profundamente, no dejes de respirar conscientemente y entra en el silencio, en la quietud para que te llegue el recuerdo quizá de ese comentario desafortunado sobre ti de hace tiempo, de forma burlona, y puedas escucharlo, ver lo que te hace sentir, aceptarlo, ver lo que has hecho para superarlo, estar agradecid@ por la oportunidad de sanar la experiencia y sentirte de nuevo en Paz.

jueves, 23 de agosto de 2012

El Bien Común

Hemos crecido buscando la individualidad a través de la comparación y eso no ha llevado a participar en una sociedad que  admira la productividad en detrimento de la creatividad, que premia el beneficio sin  poner atención en el proceso.

Aun estamos a tiempo de dar un giro a nuestra forma de vivir la vida. Podemos cambiar, podemos formar parte de una sociedad equilibrada y amorosa que vele por el crecimiento de los valores que van unidos al bienestar común.

Salgamos de la deshonestidad, la soberbia, los privilegios y entremos en el bien común, un espacio en el que todos somos necesarios, valiosos y verdaderamente iguales. El respeto es la llave.

Con una mirada a nosotros mismos que nos devuelva una pregunta:
¿Cómo puedo trabajar por el bien común?
Empezando por ti, tú eres el centro del bien común, tú irradias y formas parte de un todo maravilloso que tiene su origen en tu forma de mirar la vida, tus pensamientos y tus actos.

En la responsabilidad de tus actos invita al respecto como bandera, y a la humildad como espíritu, ambos darán como fruto satisfacción que rebosará de ti sin esfuerzo abonando el espacio del bien común, creando  felicidad. Pues observando lo que ocurre sin juicios, viviendo respetando y respetándonos, creamos una vida plena.